Importancia de La Liturgia

De la Constitución Sacrosanctum Concilium, del Vat. II:

La Liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza. Pues los trabajos apostólicos se ordenan a que, una vez hechos hijos de Dios por la fe y el bautismo, todos se reúnan para alabar a Dios en medio de la Iglesia, participen en el sacrificio y coman la cena del Señor. (S.C. 10)

La santa madre Iglesia desea ardientemente que se lleve a todos los fieles a aquella participación plena, consciente y activa en las celebraciones litúrgicas que exige la naturaleza de la Liturgia misma y a la cual tiene derecho y obligación, en virtud del bautismo, el pueblo cristiano, "linaje escogido sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido" (1 Pe., 2,9; cf. 2,4-5).
Al reformar y fomentar la sagrada Liturgia hay que tener muy en cuenta esta plena y activa participación de todo el pueblo, porque es la fuente primaria y necesaria de donde han de beber los fieles el espíritu verdaderamente cristiano, y por lo mismo, los pastores de almas deben aspirar a ella con diligencia en toda su actuación pastoral, por medio de una educación adecuada.  (S.C.14).

¿QUÉ ES LA LITURGIA? 

Desde la Constitución Sacrosanctum Concilium del Vaticano II podemos definir: 

Es una acción sagrada a través de la cual, con un rito, en la Iglesia y mediante la iglesia, se ejerce y continúa la obra sacerdotal de Cristo, es decir, la santificación de los hombres y la glorificación de Dios. 

Acción sagrada. En la liturgia se ejerce la obra de nuestra redención. 

A través de la cual. Es el medio a través del cual Cristo mismo se hace presente como agente principal. Es acción comunicada por Cristo a la iglesia, y a través de la cual ésta realiza cuanto Cristo mismo realizó. 

Con un rito. Rito es un signo sagrado que significa una realidad y la realiza. El signo no como algo externo, sino que indica relación con Cristo. El signo es como “prolongación de la mano de Cristo”… en él puedes tocar la potencia divina de su humanidad. 

En la iglesia. Es el cuerpo vivo y real de Cristo, en el que el mismo Cristo cabeza está presente y es co-agente. Es así como la liturgia hace a la iglesia, porque la obra sacerdotal de Cristo tiende a hacer de los hombres la iglesia. 

Mediante la Iglesia. Cristo no obra en su propio ministerio directamente y por sí solo, sino mediante la iglesia. Lo que en otro tiempo realizó Cristo en su misterio, ahora acontece mediante la iglesia. La obra de Cristo se cumple y se actúa hoy en el mundo mediante la iglesia. 

Se ejerce y continúa. La Salvación del mundo que es la obra de Cristo, ahora se ejerce a través de la liturgia por cada una de las personas agrupadas en la unidad del cuerpo de la iglesia. 

La obra sacerdotal de Cristo. Porque Él es el mediador que une a los hombres con Dios y a Dios con los hombres, mediante su sacrificio, constituyéndonos nación santa, pueblo peculiar, linaje escogido, sacerdocio real -1Pe 2, 9-. 

Santificación y glorificación. Cristo dio culto a Dios en el sentido de que en sí mismo recondujo hasta Dios a los hombres purificados, santificados y reconciliados. Esta misma obra se actúa ahora en la liturgia: en ella es santificado el hombre, y de este modo puede dar gloria al Padre.

 

DIFERENCIA ENTRE CULTO-SACERDOCIO DE LAS RELIGIONES Y EL CULTO-SACERDOCIO CRISTIANO 

El culto natural solo queda en una expresión simbólica de la relación con que el hombre trata de entrar en contacto con Dios, mientras que nuestro culto cristiano es ante todo el símbolo de la acción con la que Dios efectúa la transformación del hombre en Cristo, de modo que el hombre llega a ser lo que Cristo era para el Padre: el hijo que lo honra y lo glorifica con su misma existencia, hecha de obediencia y de amor por él. 

En el culto natural el rito es símbolo de la realidad religiosa del hombre, mientras que el culto cristiano expresa, haciéndolo presente y posible para la iglesia, el culto mismo que Cristo tributó al Padre en su vida. 

El sacerdocio “natural” es entendido como función por el que quien está investido del mismo tiene el poder de interpretar y expresar con autoridad en formas rituales externas el sentimiento religioso de adoración del pueblo, mientras que el sacerdocio cristiano es la realización efectiva de la unión de la humanidad con la divinidad realizado en el plano del ser por la encarnación, con el culto al Padre consistente en la comunión de voluntad.

 

EL CULTO-SACERDOCIO CRISTIANO 

La liturgia es la continuación y actuación del culto perfecto que Cristo tributó, en su humanidad, al Padre. 

La liturgia es el culto dado en plenitud. Un culto donde Cristo se reveló como el verdadero y definitivo realizador del sacerdocio perfecto, interior y espiritual, que Dios pedía a Israel Ex 19, 5-6. 

Cristo es quien ofreció al Padre un culto en verdad, por la misma encarnación, donde realiza entre el hombre y Dios la unión de las naturalezas, la humana y la divina, ahí recibe Jesús el sacerdocio, haciéndose camino nuevo y viviente -Hb 10, 19-20-. En Cristo el oferente y la ofrenda se identifican.

 

LITURGIA

La liturgia es entonces el ejercicio de la obra sacerdotal de Cristo a través de signos significativos y eficaces. Por tanto la liturgia es el misterio del culto de Cristo que reviste naturaleza y función sacramental. Lo que para Cristo era su humanidad ahora son los ritos simbólicos. 

La liturgia es el signo de la santificación que Cristo obra en nosotros, signo de nuestro culto espiritual: glorificación de Dios mediante la santificación del hombre. 

La liturgia es la anamnesis, memoria actual y real de las realidades que Cristo mismo obró; es la anamnesis, memoria real y actual de su pascua, es decir, de su éxodo de este mundo al Padre.

Que la Paz sea contigo

 

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